Fábulas para niños. La liebre y la tortuga

Las fábulas son cortas y con breves narraciones literarias, normalmente en verso, y terminan siempre con un mensaje de enseñanza o con carácter de «moral de la historia», instructivo.

Sus personajes casi siempre son animales u objetos ficticios. Las fábulas son una buena vía para entretener y educar a los niños al mismo tiempo, mientras ayudamos a desarrollar su imaginación. En esta ocasion, Guiainfantil Brasil nos cuenta una fábula que enseña a los niños que no siempre el más rápido llega primero. No te lo pierdas!

Fábula de la liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de decir que era la más veloz y se jactó de ello, ante la lentitud de la tortuga.

«Allí viene doña tortuga, viene caminando tranquila, voy a salir de la frente de ella para no ser atropellada!» Cantaba debochando la liebre de la pobre tortuga.

Un día, la tortuga pensó en hacer una apuesta en el mínimo inusual para la liebre:

– Estoy segura de que puedo ganarle en una carrera! Desafió a la tortuga.

– A mí?! Debochou la liebre asustada con el desafío.

– Sí, a usted, dijo la tortuga. Hagamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera!

La liebre, medio infiel, aceptó. Todos los animales se reunieron para ver la carrera. El búho marcó el punto de partida y de llegada, y sin más demoras, comenzó la competición en medio de la incredulidad de los que asistían.

Confiado en su rapidez, la liebre dejó a la tortuga tomar ventaja y estaba burlándose de ella. Luego, comenzó a correr velozmente y superó la tortuga que caminaba lentamente, pero sin parar.

Sólo se detuvo en la mitad del camino, delante de un pasto verde y frondoso, donde se dispuso a descansar antes de terminar la carrera. Allí, atrapado en un sueño, mientras que la tortuga siguió caminando paso a paso, lentamente, pero sin detenerse.

Cuando la liebre se despertó, vio desesperada que la tortuga se encontraba a una muy corta distancia de la meta de llegada. Salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde. La tortuga había ganado la carrera!

Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no debe presumir de los demás. También aprendió que el exceso de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.

Esta fábula enseña a los niños que nunca debemos presumir de los demás, y que el exceso de confianza puede ser un gran obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.

Si usted conoce alguna otra fábula para niños, y quiere compartirla con nosotros y con los demás padres, estaremos encantados en recibirla.

FIN