Normas de conducta de los niños a la mesa

Todos los padres desean que las comidas sean tranquilas y relajadas, y nos molestará que nuestros hijos se comporten de manera inadecuada a la mesa.

La psicóloga Silvia Álava nos hace reflexionar sobre nuestros propios errores. Enseñar a nuestros hijos las normas de una buena conducta en la mesa siempre y cuando aún son bebés, dar al acto de comer la importancia que tiene, evitando distracciones y establecer las condiciones ideales para mantener una buena comunicación en la mesa, son algunas de las claves que esta psicóloga infantil nos propone.

La conducta de los niños a la mesa a la hora de comer

¿Cómo podemos motivar a nuestros hijos para que tengan una buena conducta en la mesa?
Es más fácil de lo que parece, sobre todo si lo hacemos desde que son bien pequeños. Ya se puede empezar cuando nuestro hijo es un bebé. Los niños deben saber que cuando estamos comiendo, aún que sea un biberón, estamos comiendo y no haciendo otra cosa. La televisión debe estar apagada y los adultos deben dar ejemplo y no atendiendo al teléfono o haciendo varias actividades a la vez. Sólo estamos comiendo y dando la importancia que la comida realmente tiene. Un error que podemos cometer es decir al niño: «porte bien en la mesa». Pero lo que esto quiere decir? El niño no sabe. Tenemos que definir bien lo que eso quiere decir y seguir unas normas que van a ser muy clara: se debe comer todo lo que se sirve; no se debe hablar ni hacer tonterías es una orden que los niños entienden perfectamente. Es bueno definir el tiempo establecido para comer tranquilamente. Cuando enseñamos a un niño lo que es comportarse bien y esto lo dejamos muy claro, englobando el conjunto de todos los hábitos de la comida podemos regular el hábito de las comidas. Pero es fundamental hacerlo desde que son pequeños, así que cuando tienen 7 u 8 años estarán comiendo de maravilla sin haber hecho mucho esfuerzo y sin haber desarrollado ningún problema.

¿Cómo podemos corregir a los niños mayores que no se comportan así?
Para los que ya son mayores y vemos que no se comportan bien, debemos sentarnos con ellos y explicarles qué es lo que tienen que hacer a la hora de la comida. De ese modo, ellos sabrán lo que tienen que hacer para comer bien; vamos a obedecer y agarrar los cubiertos y no comer con las manos; no va a atentar contra su hermano; no va a hablar con la boca llena. Una vez explicado de lo que tienen que hacer durante la comida, les podemos dar un pequeño premio en la final. Cuando logras realizar bien esto por unos 15 días, vamos a comer en un lugar que les guste. Sin embargo, no puede haber fallos. El premio sólo debe ser dado si consiguen.

se Deben enseñar a los niños a comer como si se tratara de una broma?
Aprender jugando? Gran parte del aprendizaje que los niños assimilam en su vida, ellas, pueden hacerlo jugando, además, el aprendizaje puede ser divertido y lúdico. Pero cuando son pequeños, simplemente enseñándoles cómo van a comportarse cuando mayores, ya es una gran motivación para ellos. Un niño quiere aprender a ser mayor y se comporta como «mayores» y simplemente le dijo: «hoy vamos a aprender a comer con cubiertos, como los niños más grandes!» Ella se sentirá muy importante. Si la gente reforzar esto con aplausos o una sonrisa, o le decimos a ella: Muy bien, has hecho como un niño mayor. Actuando así vamos a conseguir gran cosa. Podemos utilizar diferentes estrategias y la broma entre ellas, pero el objetivo de reforzar y hacer que se sientan mayores es muy válido y prácticamente universal y todos los niños van a gustar.

En el que los padres se equivocam a la hora de enseñar buenos hábitos a los niños a la mesa?
Uno de los errores que más se repiten es: «Para que coman yo hago lo que puedo, intento entretenerme con los muñecos, juguetes, enciendo la televisión, permito que traigan un juguete en la mesa o prometo premios, muchas veces desproporcionados, simplemente para que haga un acto básico que es comer». Los niños tienen que aprender a comer y los padres son los responsables en la enseñanza. Deben aprender la importancia de que la comida tiene, y cuando estamos comiendo debemos estar concentrados sólo en la comida y no haciendo otra cosa. Por lo tanto, a la hora de comer, la televisión apagada y juguetes en la habitación (no se debe tomar ningún juguete en la mesa). Los padres no deben llevar su teléfono celular o estar con él a la mesa, porque los niños van a copiar su modelo de referencia. Además, con la autoridad de un padre va a decir que el niño no lleve su juguete en la mesa, si el padre tiene el suyo. Deben dar la importancia que la comida tiene, eliminando elementos de distracción y favoreciendo la comunicación familiar.

¿Por qué debemos apagar la televisión a la hora de comer?
La televisión tiene que desaparecer de las comidas por tres razones: en primer lugar, porque distrae mucho. Tiene un niño que está abduzida delante de la televisión, y piensan que cuanto más tardan de comer será mejor, ya que podrán ver sus programas favoritos. Por eso es mejor que desaparezca. Después de comer pueden ver la televisión, pero no tiene que estar encendida durante las comidas. En segundo lugar, la comida debe ocupar la importancia que ella tiene. Cuando estamos comiendo ingerimos una cantidad de vitaminas, que nos proporcionan salud y así es como tenemos que valorizá-la. En tercer lugar, deben aprovechar el almuerzo y la cena como un buen momento para hablar en familia de cada uno de los temas que puedan ser importantes para cada uno, de las cosas que pasamos, y si la televisión está encendida, las conversaciones se ven obstaculizadas.

¿Cómo podemos ser buenos árbitros en la mesa cuando tenemos varios hijos alvoroçados?
Cuando tenemos muchos hijos, a veces se comporta muy bien y el otro está de burla, dando patadas por debajo de la mesa, tirando migas de pan… ¿Cuál es el error más común de los padres en estas situaciones? Dejemos de observar a los niños y comencemos a mirar a nosotros mismos. Lo que estamos haciendo? «Ven a comer y deja a su hermano en paz. Ya te dije que para comer. Si seguir así va a tener que…» Estamos dando toda la atención a su hermano, que se está portando mal, que está corriendo y que no está comiendo, mientras que el otro que está haciendo todo maravillosamente no recibe ningún tipo de atención. Pronto el niño que está siendo fortalecida es la que no se comporta correctamente en la mesa.

Entonces, lo que tenemos que hacer?
Cambiar y dejar muy claro a nuestros hijos: «a partir de ahora, voy a dar atención a lo que se está portando bien, y recuerden lo que hemos dicho acerca de comportarse bien, comer dentro del tiempo establecido, no acosar a su hermano y mantener las normas de educación en la mesa». Además, debe utilizarse un lenguaje no verbal muy seria y contundente. Deben saber que de allí para adelante no van a seguir ni recibir ningún tipo de atención por su parte. Quién tiene que salir fortalecido es el que se comporta así, porque aunque muchas veces no prestamos atención a los que se portan bien, ellos también van a querer atención y pueden pasar a comportarse mal.

Marisol Nuevo

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