La leucemia es el cáncer más frecuente en los niños

El cáncer es la segunda causa más frecuente de mortalidad infantil en niños con edades comprendidas entre 1 y 14 años y en la actualidad parece que la incidencia de esta enfermedad aumenta entre los niños, de ahí la necesidad de un diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz.

los Niños con leucemia

La leucemia es el cáncer más frecuente en la infancia. La leucemia es una enfermedad maligna que afecta a los glóbulos blancos, los glóbulos blancos de la sangre presentes en la corriente sanguínea.

Además de perder la función de defensa del organismo, los glóbulos blancos pacientes producen sin control, reducen el espacio de la médula ósea para la fabricación de las otras celdas que componen la sangre) y ellos caen en el torrente sanguíneo antes de que estén preparadas para ejercer sus funciones.

Además, la leucemia interfiere en la producción de otras células sanguíneas como los glóbulos rojos y las plaquetas. Hay varios tipos de leucemia, pero aproximadamente el 60% de los niños sufren de leucemia linfoide aguda y aproximadamente el 38% de la leucemia mieloide aguda. La forma linfocítica de la enfermedad se da con mayor frecuencia en niños pequeños, de 2 a 8 años, con una incidencia mayor en la edad de 4 años.

a Pesar del cáncer, especialmente leucemia, ser una de las enfermedades más temidas, las probabilidades de curación son muy buenas. Con un tratamiento adecuado, la mayoría de los niños que sufren de leucemia supera la enfermedad y esta no vuelve a aparecer. No siempre pueden ser conocidos o controlar los factores que desencadenan la leucemia, pero hay circunstancias que parecen predisponer a los niños a desarrollar la enfermedad.

La mayoría no se deben a causas hereditarias. Estudian sobre los posibles factores ambientales, tratamientos anteriores contra el cáncer, la radiación durante el embarazo o con el uso de inmunosupresores para los trasplantes de órganos. Como esta enfermedad no se puede prevenir, es de gran importancia el diagnóstico precoz mediante los síntomas que puedan aparecer.

En un examen de diagnóstico, además de ser importante el historial clínico del niño (enfermedades, medicamentos tomados o tratamientos anteriores), se buscan signos físicos como infecciones recurrentes, anemia, hemorragias anormales, ganglios linfáticos encendidos o apalpação de órganos como el hígado o el bazo para comprobar su tamaño y su estado.

Patro Gabaldón
Redatora de Guiainfantil.com